EL MAL COMPAÑERO.

emile armand
Ernest “Emile Armand” Junin
He aquí el punto culminante donde se resumen las inconse-cuencias anarquistas y en el cual se cometen grandes injusticias.Por mi parte, yo simpatizo con el
mal camarada,es decir, el reputado así. Hace más de 25 años que milito en diversas ideasy mi experiencia me ha enseñado que generalmente aquel dequien se habla muy mal es muy superior al que se le tributan elogios. Cada vez que me he relacionado en un medio cristia-no, socialista, revolucionario o anarquista, con uno de esos seres señalados como abyectos, innobles o tarados, he encon-trado en él una individualidad ignorante del arte de adular las manías, los vicios o la mentalidad de su ambiente especial, un refractario a los convencionalismos partidistas, que obra y piensa por su propia cuenta, aun a riesgo de engañarse torpemente, lo que es en todo caso mejor que seguir los pasos de los dispensadores de consejos. En fin, detrás del réprobo siemprehe descubierto una originalidad y una inteligencia plausibles.Y es comprensible, puesto que el patentado como buen camarada es casi siempre una nulidad borreguil, siempre flexible a la vida monótona, oscura, inaccidentada, insensible al flujo yreflujo de las experiencias apasionadas, e intelectualmente per-manece resignado en la opinión media, tan desprovisto de ini-ciativas creadoras como de audacias críticas.La muchedumbre anarquista no simpatiza con el individuoque llega a singularizarse, y en esto se parece a todas las masas.Se insiste mucho sobre la necesidad de crearse una personali-dad consciente, a fin de formar un constante fermento de reacción contra la costumbre y el hecho establecidos, pero esta pro-paganda está más en los labios que en el corazón. Se declama mucho contra las leyes, las mentiras convencionales, los prejuicios sociales y las trabas morales, pero prácticamente no se llega a una posición irreductible de desobediencia. ¡Y desgraciado del que no respeta el dogma y no responde al modelo anarquista! Irremisiblemente será descalificado por los que secreen pontífices para interpretar las ideas.

En conclusión: el anarquista individualista actual no es todavía el ser bueno por excelencia, sano, libre y despreocupado; no está aún dotado de una vida tan intensamente sincera que sepa desenvolverse sin atentar a la originalidad de los demás, pasando por todas las experiencias sin dejarse dominar por ninguna. Pero puede considerárselo como un síntoma característico que une al rebelde inconsciente de los tiempos oscuros con el anarquista futuro. Esta consecuencia debe animarnos y hacernos tolerantes para las contradicciones que saltan a la vista y para aquellas que, aun siendo evidentes, no dejan de ser las másgraves acaso.

Comprendiendo que, a pesar nuestro, estamos sometidos todavía a la esclavitud de los instintos y de los temores prehistóricos, lo que debemos de hacer es procurar esforzarnos para llegar al mayor dominio sobre nosotros mismos.

Anuncios

~ por sobrevivirsembrarsubvertir en 29 de marzo de 2013.

Individualidades colectivizadas

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s